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UNION PERSONAL

Juan Carlos Schmid

Presidente

Nacido en la ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina el 3 de noviembre de 1951.
En 1969 egreso de la Escuela de Aprendices dependiente del Ministerio de Obras Publicas como Oficial Fluvial. Tripulo bajo distintas categorías buques areneros, pesca, remolcadores de puerto, dragas y balizadores. En 1992 obtiene el título de Capitán Fluvial.
El 11 de junio de 1971, funda el Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, del cual es su máximo representante desde el año 93.
En este plano, ha ocupado diversos cargos entre los que se incluyen el de Secretario de Políticas de Empleo de CGT RA.
Actualmente, continúa desempeñándose como Secretario General de su Sindicato, siendo además:
Secretario General del Triunvirato de la CGT
Secretario General de la Federación Marítima-Portuaria y de la Industria Naval de la Rep. Argentina FEMPINRA.
Secretario General de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte CATT
Fue electo como miembro representante de nuestro país dentro del Comité Ejecutivo de la Nueva Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas CSA.

NOTAS DE PRENSA:

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EL ESPACIO MARÍTIMO: NUESTRO “OTRO PAÍS”

TRAGEDIA HUMANITARIA

EL CAMBALACHE DE LA ROSADITA Y EL AJUSTE

PAZ, PAN Y TRABAJO

La consigna PAZ, PAN y TRABAJO que una vez más promueve el sindicalismo constituyen una imperiosa necesidad para la vida de todos los argentinos.

Enraizada en las banderas históricas del peronismo, actualmente coinciden plenamente con el ejemplo moral del Papa Francisco en su prédica constante de asumir la defensa de los valores esenciales del ser humano; PAZ, PAN y TRABAJO es la base para construir una sociedad democrática, plural y solidaria.

Por eso frente a un tiempo marcado por los desafíos la C.A.T.T. quiere cumplir con la obligación de señalar las amenazas que se ciernen sobre nuestra sociedad y las inmensas oportunidades que no deben ser desaprovechadas.

LA PAZ Y EL PAN

No hay desarrollo ni paz cuando millones de argentinos viven bajo la condena de la pobreza. Este es el gran dique que impide el desarrollo integral de nuestros compatriotas que aguardan mejor suerte.

La pobreza es un escándalo que ninguna persona honesta puede negar constituyéndose en la principal amenaza para el futuro nacional, para la paz y la convivencia. ¿Qué Argentina estamos construyendo con esa inmisericordia de la política para con la pobreza? En otra dimensión ¿puede haber desarrollo con una sociedad amenazada cotidianamente por la inseguridad y el narcotráfico? La creciente presencia y la nebulosa actitud de los poderes públicos con el narcotráfico, es un peligro para la paz social. La droga, el incremento del consumo interno, el dramático segundo lugar en el continente como consumidores de cocaína por habitante, el tercer puesto mundial como exportador de droga, la masiva importación de efedrina, las muertes y asesinatos en el conurbano rosarino, cordobés o bonaerense, son las consecuencias presentes de la ausencia de un compromiso de la política para enfrentar a esa lacra social madre de una nueva violencia que reproduce la sombra creciente del miedo en la vida ciudadana.

La inseguridad, los delitos con violencia, son moneda corriente entre nuestros compañeros ¿cuántos dedos de choferes se deben contabilizar para tomar medidas y formular un plan? Los trabajadores del transporte sostienen que reconocer la verdad de los hechos, sentarse a dialogar y a respetar a los otros es parte de cualquier solución. No hay vocación de paz si hay vocación de excluir al otro. Ninguno de los acuerdos o de las batallas colectivas por la paz social pueden tener éxito si no están basadas en la construcción de vidas material y espiritualmente satisfactorias para todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Millones de hermanos carecen de las condiciones dignas de vida.

El pan del progreso requiere de la acumulación de lo previamente logrado, del continuo ascenso del salario real, acompañado del incremento de la productividad, es esa la condición necesaria para la construcción del progreso. Si bien hemos recuperado las Convenciones Colectivas – lo que celebramos como una conquista fundamental – no es menos cierto que estos años de gran crecimiento apenas permitió seguir la estela de la inflación…nunca participamos de las ganancias. Con los salarios, los trabajadores que somos la inmensa mayoría de la ciudadanía, aportamos recursos tributarios para ser administrados por el Estado en sus diversos niveles. La aplicación de esos recursos, que han sido inmensos en los últimos años, no ha tenido consecuencias relevantes como lo demuestran las carencias sociales que denunciamos. Podrá argumentarse que mucho se ha hecho; lo relevante es que las carencias siguen siendo enormes.

La estructura tributaria argentina es profundamente regresiva y está lejos de ser cooperativa con el desarrollo de las fuerzas productivas, tanto por las normas como por la aplicación de las mismas. Es sabido que en la concepción de la estructura tributaria se define un modelo de país. Y nadie puede sostener que una estructura tributaria que castiga el fruto del trabajo y premia el fruto de la especulación, responde a una sociedad preocupada por el pan de los argentinos. La prueba más contundente es que mientras los trabajadores asalariados están obligados a tributar por un impuesto a las ganancias, en razón de una deformación del espíritu de la ley el proceso inflacionario no es tenido en cuenta por el aparato tributario. A esa tributación, que existe de una aplicación impropia de la ley, se suma a los varios impuestos al trabajo. La carga sobre el salario es enorme y desproporcionada. Mientras tanto la especulación financiera, el juego, los consumos suntuarios y otros actores de mayor capacidad tributaria están exentos de todo impuesto.

Los trabajadores del transporte en nombre de la visión del mundo del trabajo y de la producción, exige participar en la puesta en discusión de toda la estructura tributaria del país.

EL TRABAJO

El trabajo es un derecho. La falta de trabajo, el desempleo, es la medida de fracaso de todo sistema económico. Pero cuando hablamos de derecho hablamos de trabajo digno en el marco de la ley. El trabajo no es la explotación de la fuerza creativa de unos por otros, sean estos privados o públicos. El trabajo digno lo es tanto en el progreso económico en que se realiza, como también es la relación con el ambiente natural y social. El movimiento obrero lucha por la dignidad del trabajo en esa dimensión. Ese trabajo como derecho respetado y ejercido por todos es la fuente originaria del pan y de la paz. No hay ni pan ni paz sin trabajo digno. Nuestro país sufre las consecuencias que el 36 por ciento de los trabajadores empleados no están protegidos por las leyes, los trabajadores ‘’en negro’’ carecen de seguridad social y nada permite asegurar que las condiciones de trabajo respondan a todos los beneficios laborales propios de una sociedad civilizada.

Quienes emplean trabajadores en esas condiciones de explotación pertenecen tanto al ámbito privado como al público y en ambos casos las contrataciones se realizan apelando a diversos incumplimientos de las normas. Muchos trabajadores, que aparecen como tales en las encuestas de empleo y desempleo, se encuentran en un franco régimen de sub ocupación y otros reciben aportes públicos a través de planes, estos medios, sin duda, ayudan a la subsistencia pero también contribuyen a negar el derecho a un trabajo digno para ganar el pan del SXXI.

La C.A.T.T. como parte del movimiento obrero lucha por una sociedad de trabajadores y productores, porque el trabajo dignifica y la producción acrecienta el valor del pan colectivo. La realidad del presente señala que las inversiones realizadas en el país destinadas al incremento del nivel de empleo productivo están muy por debajo de las posibilidades, en este sentido basta recordar la fuga de capitales, la caída las exportaciones, el déficit energético, etc.

En nuestro país está todo por hacer. Un territorio en el que tal vez se pueda duplicar la cantidad de tierras explotadas y que tal vez pueda multiplicar las tierras irrigadas; incorporar nuevos cultivos y ganar nuevos mercados; un territorio en el que existe un gigantesco potencial minero y energético que, debe ser explotado pensando en el presente y las próximas generaciones; una sociedad que ha logrado avances destacados a nivel mundial en ciencia, tecnología e innovación tiene que superar el estado actual de dependencia industrial y ensamblaje, fortaleciendo el encadenamiento de los eslabones de valor.

Nada de eso se puede lograr sin una visión de largo plazo y sin un plan de transporte ferroviario, aéreo, marítimo, portuario y vial. El trabajo digno y productivo es la condición necesaria para que el pan, en el sentido del SXXI, esté disponible para todos y es por eso que el trabajo es la condición necesaria para la paz.

PAZ, PAN y TRABAJO es mucho más que una consigna. Es un programa en que la C.A.T.T. se siente protagonista y comprometida con el destino nacional. En las entrañas del presente están las armas del futuro. Los trabajadores organizados hoy, como siempre, estamos dispuestos a ir en su búsqueda; nada se logra sin trabajo y sin pan porque la ausencia de estos factores arriesga la paz social.

Los que aspiran a gobernar, deben hacer explícito su compromiso con el pleno empleo, cuál programa y qué instrumentos serán los que van a garantizar sus proclamas de campaña, porque no será el pueblo trabajador el que sufra las consecuencias de los errores, desaciertos y vacíos de las políticas públicas.

Nuestro país está plagado de oportunidades, solamente la persistencia en continuar haciendo las mismas cosas de la misma manera ha logrado desaprovecharlas.

                                        

PEACE, BREAD AND WORK

The motto PEACE, BREAD AND WORK, once more promoted by syndicalism, is an imperative need in the lives of Argentines

Rooted in the historic ideas of Peronism, at present it fully coincides with the moral example of Pope Francis and his constant preach about undertaking defense of the essential values of human beings. PEACE, BREAD and WORK is the basis on which to build a democratic, pluralistic and unified society.

Thus, facing times marked by challenges, the Argentine Confederation of Transport Workers (C.A.T.T.) wants to comply with the obligation of pointing out the threats to our society and the immense opportunities which should not be wasted.

PEACE AND BREAD

Development and peace are not possible when millions of Argentines live condemned to poverty. This is the huge dam which hinders integral development of our compatriots who are looking forward to better luck.

Poverty is a scandal that no honest person can deny and is the main threat to national future, peace and coexistence. What sort of Argentina are we constructing with such merciless policies towards poverty? In another dimension, is development possible in a society threatened day after day by insecurity and drug-dealing? Its growing presence together with the uncertain attitude of the public powers towards drug-dealing represents a great danger to social peace. As for drugs, the increasing home consumption, the dramatic second place within the continent as cocaine consumption per inhabitant, the third position in the world as drug exporter, the massive importation of ephedrine, the deaths and murders in the Rosario, Córdoba and Buenos Aires suburbs, are the present consequences of the lack of political compromise to face this social scum, giving birth to a new violence that reproduces the growing shadow of fear in the life of citizens.

Insecurity as well as crimes with violence, are faced daily by our co-workers. How many more fingers should drivers have cut before taking action and devising a plan? Transport workers state that recognizing the facts, sitting to debate and respect others is part of the solution. There is no intention of peace if there is intention of excluding others. No collective agreements or disputes regarding social peace can be successful unless they are based on the construction of lives that are materially and spiritually satisfactory for all members of society. Millions of brothers lack worthy life conditions.

Progress demands accumulation of what has been previously achieved as well as continuous increase of actual salaries together with enhanced productivity, necessary for building progress. Even though we have recovered the Collective Conventions –-which we celebrate as an essential achievement- it is also true that these years of great growth hardly allowed to keep up to inflation… we never had participation in profits. With our salaries, workers who are the immense majority of citizenship, contributed tax resources to be administered by the State at its different levels. The application of these resources, which have been extremely large in the last years, have had no relevant consequences as it is evidenced by the social shortcomings we have denounced. It may be argued that much has been done but what is relevant is that shortcomings continue to be great.

Argentine tax structure is profoundly regressive and is far from cooperating with the development of productive forces, both because of the rules and the application of same. It is known that the model of a country is defined in the conception of the tax structure. Nobody can declare that a tax structure which punishes the fruit of work and rewards the fruit of speculation responds to a society concerned about the bread for the Argentines. The most conclusive evidence is that while the workers are obliged to pay income tax, due to deformation in the spirit of the law, the inflationary process is not taken into account by the tax bureau. To this tax, which exists due to improper application of the law, we have to add various work taxes. The burden on the salary is enormous and disproportionate. Meanwhile, financial speculation, gambling, luxury consumption and other actors with a higher tax capacity are exempt.

The transport workers, in the name of a vision of the world of work and production, demand participation in the discussion of the whole tax structure of the country.

WORK

Work is a right. Lack of work, unemployment, is the measure of failure of any economic system. However, when we speak of right we refer to decent work within the law. Work is not exploitation of the creative force of some by others, either public or private. Decent work refers not only to economic progress but also to its relation with the social and natural environment. The workers’ movement fights for the dignity of work in that dimension. Work as a respected right for everybody is the original source of bread and peace. There is neither bread nor peace without decent work. Our country suffers the consequences of having 36% of its workers not covered by law. Unregistered workers lack social security and nobody can assure that the working conditions respond to all the working benefits of a civilized society.

Those who employ workers under such exploitation conditions belong to the private and public spheres and in both cases contracts are carried out unfulfilling regulations in various ways. Many workers who appear as such in employment and unemployment surveys, are in fact in an underemployment regime and others receive public support through assistance plans, which definitely help in their subsistence but also contribute to deny their right to decent work to take bread to their homes in the twenty first century.

The Argentine Confederation of Transport Workers (C.A.T.T.), as part of the workers’ movement strives for a society of workers and producers, because work dignifies and production enhances the value of the collective bread. The present reality shows that investments in the country to increase productive employment level is far under possibilities and in this respect, it is necessary to recall the capital flight, drop in exports, energy deficit and so on.

In our country everything remains to be done. A territory where perhaps exploited land can be duplicated, irrigated land multiplied, new crops included and new markets gained. A territory with a vast mining and energetic potential that should be exploited bearing in mind the present and future generations together with a society that has achieved important development at a worldwide level in science, technology and innovation and has to overcome the present situation of industrial and assembling dependence, strengthening the chain links of value.

None of this can be achieved without a long range vision and a plan of rail, air, maritime, port and road transport. Decent and productive work is the basic condition so that bread, in the sense of our 21st century, is available to everybody and this is why work is the necessary condition for peace.

PEACE, BREAD AND WORK is much more than a motto. It is a program in which the Argentine Confederation of Transport Workers takes part and is committed to the national destiny. Rooted in the present we can find the arms for the future. The organized workers today, as before, are willing to look for them. We believe that nothing can be achieved without work and without bread because their lack places social peace at risk.

Those who wish to rule should clearly express their commitment to full employment as well as which programs and tools will guarantee their campaign proclamations, because it is not the workers who have to suffer the consequences of their errors, failures and gaps in public policies.

Our country is bursting with opportunities but persistence in carrying on with the same procedures has enabled to miss them.

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Sindicato de Dragado y Balizamiento